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Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta al cerebro y la médula espinal. Las fibras nerviosas están envueltas y protegidas con mielina, una sustancia compuesta por proteínas y grasas, que facilita la conducción de los impulsos nerviosos. Si la mielina es destruida o dañada, la habilidad de los nervios para conducir las señales, desde y al cerebro, se interrumpe y este hecho produce la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Es muy importante tener en cuenta que la esclerosis múltiple…

  • NO ES UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA
  • NO ES HEREDITARIA
  • NO ES MORTAL
  • NO ES UN TRASTORNO PSIQUIÁTRICO

Los Síntomas de la esclerosis múltiple varían en función de la parte del sistema nervioso central afectada. Al inicio de la enfermedad son habitualmente leves y desaparecen sin tratamiento. Pero con el tiempo pueden llegar a ser más numerosos y severos.

Los síntomas más frecuentes son: debilidad muscular o falta de fuerza, hormigueo, poca coordinación, fatiga, trastornos del equilibrio, alteraciones visuales, temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, trastornos intestinales o urinarios, deambulación inestable (ataxia), trastornos de la función sexual, sensibilidad al calor, trastornos de memoria y trastornos cognitivos entre otros.

Hay que remarcar que la mayoría de personas con esclerosis múltiple no tienen todos estos síntomas.
El Diagnóstico de la enfermedad se realiza principalmente con la historia clínica y la exploración neurológica, aunque las técnicas que apoyan el diagnóstico son la resonancia magnética, el estudio del líquido cefalorraquídeo y los potenciales evocados.

El número y localización de las lesiones en la resonancia magnética pueden variar con el tiempo y la aparición de lesiones de determinadas características hacen pensar en esclerosis múltiple aunque en ocasiones es difícil diferenciar con certeza lesiones desmielinizantes de otras lesiones de origen distinto.

Actualmente es todavía difícil predecir la aparición de brotes o síntomas atribuibles a la esclerosis múltiple.

Existen formas benignas de esclerosis múltiple, en las que la enfermedad ocasiona muy pocos trastornos o consecuencias a lo largo de la vida.

Por otro lado, las personas afectadas por la esclerosis múltiple suelen pasar períodos de empeoramiento y luego suele acontecer una mejoría. No es infrecuente la remisión prácticamente completa de los síntomas. La mayoría de los afectados mantienen la capacidad para andar después de transcurridos muchos años del inicio de esta afección del sistema nervioso.

Es importante el seguimiento de la evolución de la esclerosis múltiple mediante visitas periódicas al neurólogo, que es la persona que mejor puede aconsejar e informar de los tratamientos aplicables en cada fase del curso evolutivo o de las complicaciones, si aparecen.

Todavía no disponemos de ningún medicamento capaz de “curar” la EM, aunque esto no significa que no exista tratamiento.

Debido a que cada paciente afectado de EM evoluciona de manera distinta existen diferentes tratamientos.

A grandes rasgos podemos hablar de:

  • Tratamientos dirigidos a modificar la evolución natural de la enfermedad
  • Tratamientos que se destinan a paliar la presencia de síntomas que interfieren en las actividades cotidianas o las complicaciones
  • Tratamiento rehabilitador

Simplificar el tratamiento farmacológico es muy difícil, dado que cada enfermo es diferente. Cada paciente debe ponerse en contacto con su neurólogo, que es la persona que mejor conoce su caso y tipo de enfermedad y puede informarle sobre los tratamientos que podrían ser eficaces en su caso.